martes, 5 de junio de 2012

VIVENCIAS EN EL AULA

Esta mañana al abrir el correo, veo un comentario de mi "profesor de música y arte", Miguel Fernandez Villegas, que como amigo, que lo es también. Y dice, Paco, me quedé esperando tu escrito y, al preguntar el porqué, me dijeron lo de la premura del tiempo en el protocolo del Aula. Pues debes ponerlo en la página del Aula Abierta de Bormujos. Y yo, como buen alumno obediente, lo voy a insertar, para que lo lean todos.





“ALEGATO  FINAL”………….¿¿VIVENCIAS??

No sé cómo empezar lo que quiero expresar, es que son tantas cosas al mismo tiempo y, quizás no lo pueda poner todo como me gustaría, pero si voy a tratar de hacerlo lo mejor posible, dentro de mi capacidad.

Son infinidad de temas que tendré que resumir, porque si no lo hago, sería casi imposible detallar tantas vivencias, vividas por mí y mis compañeros, durante los tres años en el Aula Abierta de Bormujos.

Fue el 9 de Noviembre del 2009, cuando dieron comienzo, nuestras experiencias, como alumnos del Aula Abierta. Javier Ales, fue el profesor que eligió la Universidad, para impartir (por decirlo de algún modo), nuestra primera conferencia y al mismo tiempo ser la apertura  del curso.

Por enumerar, quisiera ir haciéndolo una por una, cosa imposible, debida como siempre a la premura y espacio, para los compañeros de otros pueblos, que al igual que nosotros, “Egresamos” hoy. Vaya palabrita, casi ná, diría yo y el resto de mis compañeros, ¿eso que es?, quiero recordar que le pregunté a nuestro querido “profesor”, e iniciador del Gran Programa éste del Aula Abierta, para mayores de 55 años en nuestro pueblo, Don José Juan Pastor Milán. A la cual me contestó, riéndose y tan cariñoso como siempre, que era, cuando se terminaban los tres años de los estudios.

José Juan un luchador incansable en esa, su tarea, de poner en marcha este gran proyecto para los bormujeros.

Empezaba diciéndonos. Hoy 9 de Noviembre de 2009, ha comenzado, por fin, la actividad del Aula Abierta de la UPO en Bormujos. Es sólo el principio, pero puede ser, con el paso del tiempo, con la ilusión y el trabajo de tod@s, un lugar de encuentro donde formarse, compartir inquietudes y acceder a todo un mundo de conocimientos. El placer de saber, de pensar, el deseo de compartir nos hace más humanos. Todo viaje tiene su partida y, como todo viaje, lo que nos nutre de experiencias y conocimientos es el trayecto, al margen de cuál sea nuestro destino.

Como bien diría en varias ocasiones mi compañera Dulce, ¡Paco, que de cosas vamos a aprender éste año!

Refiriéndose a sus primeros pasos en el ordenador, impensable para ella el poder manejar el dichoso “ratoncito”, sin que éste se le escapase.

Al empezar a enumerar los temas impartidos por nuestros magníficos profesores y amigos, porque eso, es, son y serán, para nosotros, trataré de hacerlo recordando lo mejor que pueda el trabajo de cada cual.

Quizás el primero del que les quiero hablar, fuese el que más nos llamó la atención al principio debido es, porque al darnos la relación de los nombres de ellos. Nos extrañase, precisamente eso, el nombre y los apellidos. Y es que cuando nos dicen que el profesor de Humanidades, se llama Domingo Moreno Vázquez. Todos nos preguntamos, ¿quién es, si tiene apellidos y nombre de nuestro pueblo? Esto se debe en parte, porque ya con nuestra edad, se va perdiendo la memoria en el sentido de relacionar a cada joven, que al igual que él, han desarrollado ésta profesión u otra y relacionarlo con el entorno familiar.

Lo mismo que nos pasó a nosotros, seguro que les ha pasado a otros compañeros de otros pueblos. Que con el paso del tiempo nos enteramos de que en nuestro mismo pueblo nos podemos encontrar con: Un físico, Una Investigadora de Células Madres en Granada. Varios médicos, Un montón de profesor@. Un campeón de Europa en Taekuondo. O de un Biólogo  y Osteópata , como es el caso de mi hijo. Y un montón de su misma edad, llevando temas  y trabajos importantes, bien sean, en hospitales, laboratorios o de otros ámbitos.

Impensable todos estos títulos en los años en los cuales nosotros éramos estudiantes. Yo recuerdo que en esa época, el que estudiaba era porque sus padres se lo podían pagar o por el contrario, podía optar a una beca (dicho sea de paso), dada o concedida a dedo, como fue en mi caso y se lo detallo. En mi último año de curso escolar, nos dijeron los profesores a principio de curso, que aquel que terminase en los primeros puestos, tendría la opción de hacer un examen en Sevilla, el cual nos daba acceso a una Beca de Estudios. ¿Se pueden imaginar el año de esfuerzos e ilusiones?  Al final, cuando fuimos al examen creyendo que éramos tres niños y una niña, al llegar allí, nos encontramos que había otro niño. En principio no nos extrañó, no teníamos edad para calibrar semejante acción. Lo frustrante fue cuando tras varios días de anhelos y esperanzas, llegó al colegio la noticia, de que al niño que se incorporó en el último momento, le habían concedido aquel tan añorado premio, la Beca. Beca que no supo o no pudo aprovechar desgraciadamente….El dedo, que otorgaba tal decisión, en este caso concreto, se equivocó.

He querido poner este detalle por el hecho de no perder la “Memoria”, histórica o no histórica como últimamente se nombra tanto. Era lo que había y nos teníamos que aguantar y punto. La niña fue la única que pudo estudiar su carrera de ATS, porque su padre se lo costeó.

Retomando el inicio de las primeras clases, que nos impartió  Domingo, destacar también, que el título de profesor de Humanidades, era una terminología, que casi no sabíamos a ciencia cierta de que podría tratar las mencionadas clases. Por eso cuando de un tirón nos metió en el tema de la “Paleografía” forma de escribir antiguamente; los letrados, la nobleza y los Reyes. Y poder llegar vía Internet a unos escritos de la Reina Isabel I, en la que pudimos observar, como ésta, otorgaba o reglaba, una casa y una finca, a su mejor confitero real. O llegar también por la misma vía, a través del Catastro de Ensenada, a los archivos de las actas del Ayuntamiento del Bormujos de 1755, en el que se podía leer perfectamente el nombre de su alcalde en esa fecha, Don José Librero. Y no solo eso, también conseguir el plano del pueblo de entonces, pintado a lápiz.
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Luis Ocaña, otro ejemplo de persona joven, que quizás también en su pueblo, al igual que nosotros desconozcan su trabajo. Pero que como nuestro profesor y amigo, nos ha deleitado una y mil veces, porque si contásemos la cantidad de Leyes y artículos escritos en la pizarra, para informarnos de ellos. Quizás superaría esa cantidad. Conociendo a través de él infinidad de temas sobre la legislación actual, que en más de una ocasión nos dejaron de piedra como es el caso que le relato a continuación. Cada una de sus clases, siempre generaba un montón de preguntas nuestras y una de ellas fue con referencia a la recogida de firmas, para tratar de cambiar la Ley del Menor, refiriéndonos, bien al caso de la niña Mari Luz o al caso de Marta del Castillo, al ser estos los más cercanos a nosotros y más conocidos. Pues bien nos quedamos estupefactos al saber, que ninguna de las del millón de firmas, sirvió para nada. Ya que cada una de ellas tenía que ir avalada y firmada por un notario. ¿Se imaginan tal barbaridad? ¿Quién paga eso? ¿Las victimas como siempre?.. Ahora por fin los políticos están estudiando la forma de crear una Ley, para proteger a las víctimas, para que de ahora en adelante, puedan tener la opción a la defensa sin tener que pagarla como antes.

Pero como de Luis todo se podía esperar, nos prometió al principio del curso que nos llevaría al juzgado para asistir como público a un juicio y, fuimos, pudiendo asistir a varios de ellos. Rompiendo de alguna forma el estereotipo que teníamos de la figura del Juez. Que resultó ser una persona amable y que en todo momento nos hizo partícipe de los mismos pidiéndonos nuestra opinión al final de la sesión.

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“Me perdí la primera”, así titulaba yo a mi entrada en el Blog del Aula del día 9 de Febrero del 2010. Refiriéndome a la primera clase de música impartida por nuestro querido profesor Miguel Fernández Villegas el día 1. La segunda clase suya fue el día 8 de ese mismo mes y hasta entonces no comprendí, el porqué de mis compañeros al apremiarme (en el buen sentido) por perderme la clase. Miguel nos transportó con su teoría y su forma de vivir la música a la época de: Mozart, Bach, Beethoven… Haciéndonos sentir unas sensaciones, como si nos moviésemos en un mismo sitio o creer que lo hacíamos, o las dos cosas al mismo tiempo.

Siempre he, o hemos visto las partituras como algo raro, difícil de entender y, como a través de esos trazos y dibujitos, se puedan tocar semejantes obras. Pues bien todo eso, hasta la llegada del “profe de música”, que con la partitura vista desde la pantalla en la que proyectaba al mismo tiempo la orquesta tocando el “Aria de Bach”, (su preferido), nos iba detallando con sus manos, cada trazo, con cada acorde de la música. Nos hacía meternos tanto en el papel, llegando a creernos que estábamos entre los componentes de la orquesta. Y como dice mi amigo Ignacio de segundo curso, que este año ha tenido la oportunidad de conocer a Miguel. Paco parecía que cuando Miguel explicaba la clase de ese día, en el que hablaba precisamente de Bach, él sintió la misma sensación que yo experimenté. Llegándole a preguntar en determinado momento, ¿Miguel tu alguna vez, estuviste en esa casa?, (refiriéndose a la casa del músico), porque “miarma”, lo has detallado tan bien, que parecía que nos lo íbamos a encontrar de un momento a otro por los pasillos de la misma.

El primer año nos dio música y el segundo, entre él y su encantadora mujer, Carmen, nos maravillaron con sus explicaciones y formas de expresar, la Historia y el Arte.

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Hablar de Carmen y sus clases, es una forma de pensar en querer volver al pasado y, creernos que estamos en la “banca” de nuestra antigua escuela, solo por el placer de tenerla como Maestra.

Carmen una persona que al igual que su esposo: han vivido y viven aún, por la enseñanza. Ella con su forma tan particular de expresar los contenidos de cada día de clase, nos transmitían tanto con su conocimiento, sobre el Arte. Que a mí por lo menos, cuando decía que la diferencia del estilo Barroco, con respecto a los otros estilos. Era porque éste en sí, casi se expresaba, como en movimiento. Créanme, yo en algunas ocasiones, al ver por ejemplo, el Altar Mayor de la Capilla del Hospital de la Caridad, casi notaba como las columnas salomónicas, se moviesen de algún modo. Eran tan reales sus clases, que cuando fuimos con ellos, (el matrimonio de “profes”) a visitar el Museo de Bellas Artes de Sevilla, casi nos parecía familiar cada cuadro, al referirnos los estilos que nos detallaba. Y como no podía ser menos, la visita a la Catedral de Sevilla, haciéndonos entrar por unos patios y pasillos interiores, en los que jamás entré nunca, para poder explicarnos más de cerca cada rincón de la misma.

Tanto en las clases dentro del Aula, como las otras clases en el exterior, (de ambos), han sido un placer, para la vista y para los sentidos.

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Y para no dejar el hilo, que mejor estimulador de los sentidos, que nuestro “profe” el Doctor. Don Manuel Fernández Gamaza.

Con el montón de clases sobre el cuerpo humano, que él nos ha detallado tan minuciosamente, en reiteradas ocasiones, nos ha despejado un montón de dudas que teníamos, sobre nosotros mismos.

Dudas sobre si una cosa duele más o menos y el porqué de eso o en el caso de los riñones, que muy común siempre decimos: me duelen los riñones doctor. Pues bien, según su sabia experiencia, los riñones, nunca duelen. Dolerá el entorno quizás, pero estos en sí, no.

O aclararnos la cantidad de huesos que cada uno tiene en su cuerpo, que juntos con los dientes de pequeños y los dientes de adultos, llegamos a tener casi los 300. Y lo más impresionante es, el saber, que todos están siempre en constante actividad durante toda la vida, jamás dejan el tajo.

Otro de los temas más importantes que nos impactó mucho fue, la memoria, tan traída y llevada últimamente.

Según su teoría, la memoria es como una especie de archivador dentro de nuestro cerebro. Y que como cada archivador, lo último que se escribe, es lo primero que se ve. Pues sobre eso D. Manuel, dice que la pérdida de la memoria, se debe a que vamos perdiendo lo último que se archiva. Quiere decir que es más fácil no acordarnos de lo que comimos ayer y por el contrario acordarnos de cosas de nuestra infancia. Porque la comparación del archivador, es, el ir metiendo los mismos unos encima de los otros.

Sobre este tema el tiene la teoría de que las cosas de diario se hagan como una rutina. Él puso un ejemplo personal al decir: yo todos los días, la llave de mi casa me la guardo en un bolsillito del pantalón y así no se me olvida. Salvo en el caso de que al salir de casa, mi mujer, me diga, niño asómate a la cocina a ver si me he dejado la plancha puesta. Entro en casa, hago el recado y, al salir y, montarme en el coche, mi llave, la dejo puesta en la cerradura. Porque me he salido del ritual. ¿O a quién de nosotros no les ha pasado alguna vez, el ir al frigorífico, abrirlo y preguntarnos, ha que he venido?.O en un caso que yo siempre relato sobre la mujer de mi hermano, que se llevó varios días sin encontrar el monedero y, al cabo de una semana lo encontró en el congelador. Vino de comprar pescado y al llegar a su casa lo metió en la misma bolsa. Directamente en el congelador. Pues bien D. Manuel dice, que en la mayoría de los casos, la falta de memoria se debe, a la cantidad de cosas que llevamos siempre en la mente y que queremos hacer al mismo tiempo. Hay un refrán antiguo y como todos los refranes, siempre tienen un origen…”El que mucho aprieta, poco ahoga”…

Días después de que el médico nos hablase de los huesos que nunca dejan de crecer ni de perder la actividad. Nuestra entrañable profesora de ciencias, María José, también alegaba lo mismo con respecto a los animales y su adaptación a la climatología.

Al hablarnos de la Tundra, Taiga y Bosque Mediterráneo, ect. Estos en sí  están relacionados, a través de los huesos y las mutaciones de los animales, según sea el clima.

Por ejemplo el zorro, tanto está en el Polo Norte –taiga-, como en la Tundra o en el Bosque Mediterráneo. Ocurriendo lo mismo con los alces, que también están en varios lugares.

Con nuestra “profe”, tuvimos la suerte de visitar varios enclaves, el más cercano, como el Arboreto, situado en lo que antiguamente se conocía como la “trocha”, ladera de bajada y subida, de los trabajador@s, del Aljarafe para trabajar en la capital.

 Creado casi sin esperarlo, debido que el origen del mismo fue, la plantación de árboles en la ladera, solo con el objeto de sujetar las tierras y, que no fuesen erosionando el terreno. Ya que podían dañar las instalaciones de las depuradoras de aguas, para el suministro de los pueblos del Aljarafe.

En él pudimos contemplar infinidad de árboles y plantas, que a lo largo de los años, fueron incorporándole, para conformar lo que hoy es, casi un paraíso y recreo para la vista y el olfato.

Uno de los arboles que más me llamó la atención, fue el Ombú, réplica del original, situado en la puerta de la Cartuja de Sevilla. Traído por Cristóbal Colón desde América en el 1492. Nos parecerá mentira, pero el árbol, lleva en ese lugar 520 años. ¿Se imaginan la cantidad de historias, que tendría que contarnos el árbol, vividas a través del tiempo, debajo del mismo o entre sus ramas?  ¡Si estos hablasen, claro!.

Otra visita también muy gratificante con ella fue, precisamente el llevarnos a su pueblo, Rio Tinto.  Poder visitar la cuenca minera y su entorno y casi retroceder en el tiempo, al  ver las instalaciones y el museo. Calibrando a nuestra manera, la infinidad de dificultades que siempre tuvieron los obreros, para extraer el mineral.

Y ya como remate fue cuando nos habló de las “placas tectónicas”, que muy bien decía mi compañera Dulce en varias ocasiones. Paco esto nunca lo di yo en la escuela. Pues bien, la “profe”, nos lo explicaba con tanto entusiasmo y con tanta veracidad, que nosotros, (como si de niños se tratase) al seguirle el ritmo y no perder el hilo de su exposición. Sentíamos como una especie de cosquilleo, cada vez, que al pisar una losa suelta del piso. Notásemos como si el suelo se fuese abrir de un momento a otro y tragarnos..- Lo dicho anteriormente-…Sensaciones de niños…

Pepe Carmona, solo con pensar en él, se nos viene a la memoria, su aspecto de “dicharachero” y con un gran sentido del humor. No por esto quitarle la verdadera importancia de su cometido, bien con nosotros en el tan poco espacio de tiempo en el que lo pudimos disfrutar o como su larga trayectoria profesional.

José Carmona, experto en cirugía podiátrica por la Universidad Complutense de Madrid y el College of Podriatic Medicine de Nueva York. En los últimos diez años ha protagonizado diez campañas, la última, bajo el lema “En pie de salud”

En el breve tiempo que compartió con nosotros sus enseñanzas. Nos aclaró un montón de cosas erróneas, que por el hecho de haberlas hecho siempre, nunca nos paramos a corregir o evitar.

Si empezamos por los niños, es ahí donde nos hizo más hincapié, razonándonos cosas como: que al niño hay que cuidarle sus pies, ya desde la misma cuna, nunca acostarlos boca abajo, con las rodillas juntas y los pies hacia fuera, porque les puede producir una desviación de las rodillas. Otros de los consejos que nos da Pepe, es la no utilización de los llamados “corralitos”, advirtiendo que el uso continuado provoca el desarrollo de la musculatura torácica –al intentar el niño ponerse de pie- en detrimento de las piernas y pies. Así, para conseguir un desarrollo normal en la musculatura, lo más aconsejable es que el niño pequeño gatee. Dato que por otra parte a nadie de los aquí presente, les va a sorprender mucho, ya que así fuimos iniciados nosotros al andar.

Carmona asegura también que un tercio de la población infantil, presenta juanetes en los pies antes de los quince años. Por lo que aconseja el uso de un calzado flexible, ancho y el adecuado para cada momento. Según él, el pie sufre las consecuencias de una mentalidad social que valora más la apariencia que el fondo de los problemas.

Carmona al referirse a la Tercera Edad, sus consejos se centra en la utilización de zapatos flexibles, anchos y procurar andar lo más posible, dentro de las posibilidades de cada persona. Desaconsejando el uso de calzado con el talón al descubierto, por el peligro del agrietamiento de los mismos por los talones.

Como verán ustedes, todas estas advertencias, nos ponían la “carne de gallina”, (como solemos decir siempre),  Y que él, sabiamente, al ver nuestra cara de preocupación, nos lo hacía más fácil con cualquiera de sus innumerables anécdotas.

Porque este Señor aparte de  ser un gran Podiátrico y Cirujano, bien se podía haber dedicado a Showan. Lo mismo nos contaba anécdotas suyas que chistes…¡Ah!.. Y en sus ratos libres…pinta cuadros…

Con la incorporación en el tercer curso, del nuevo profesor de Historia, Don Emilio , se da un cambio radical, en las formas de explicar los temas, pero no por menos, interesante. Al revés, refiriéndome al modo del expresionismo, pasando del movimiento escénico, (como diríamos de los anteriores), al calibrar los estilos arquitectónicos. A  la de  un profesor, pausado, pero con un amplio repertorio, a la hora de contestarnos, al montón de preguntas nuestras, sin alterarse lo más mínimo.

Una de las clases que nos tuvo más de dos horas, pendientes y sin ganas de irnos, fue la del día 23 de Enero. Tema.- La Gran Depresión.

Aunque en realidad el quería hablarnos de las dos España. La de antes de la guerra y la de después. Sin embargo quiso hacerlo así, por utilizar el paralelismo, de la Gran Depresión de los años treinta  en América, con nuestra crisis actual.

Nos habló de la caída de la bolsa, el famoso “jueves negro” el 24 de Octubre de 1929. Donde Nueva York, conoció la tragedia más grande de su historia en el plan financiero. Y que tardaría casi 21 años en reponerse.

Previo a esta debacle, hubo un extraordinario optimismo. Donde todo el mundo era muy feliz, recordando la epopeya vivida durante los años 20, donde todo era posible, donde el capital crecía, las ventas de coches se multiplicaron, las casas triplicaron su valor…..así fue creciendo la “tan traída y llevada, como en nuestro caso, burbuja”. El engorde por parte de los bancos, al inflamar los costes de las viviendas, para aprovechar aquel auge.

El mismo caso que nosotros y, siempre los bancos de por medio. Y el sistema, para tratar de arreglarlo, el mismo, recortes a los más débiles. Revelándonos unos datos muy interesantes, tras las preguntas de unos compañeros. Que es curioso el dato de que los recortes siempre empiecen desde abajo, en el ámbito de las clases más desfavorecidas, en vez de hacerlo al revés. Y otro dato aún más curioso es, el revelarnos, que en la Iglesia Católica, solo hay dos países en el mundo, donde no pagan impuestos, a la hacienda pública. España e Italia. Lo curioso en este caso estriba, en que son los dos países, que peores están, con respecto a la reserva financiera.

En una sola clase salieron a la palestra, todos los temas actuales al compararlos con la historia. Luego es más de lo mismo (y como si de un juego se tratase)  los políticos y los bancos, hacen la jugada y, después paga como siempre, el pueblo.

Y como dije al principio, que el tiempo, es desgraciadamente el que nos marca, (digámoslo de algún modo) el rumbo. Tengo que resumir y por lo tanto no poder detallar, una por una, las interesantes “conferencias” que a lo largo de estos tres años, nos han deleitado y porque no decirlo también. Aclarado infinidad de temas, algunos incluso “tabú” o casi intocables. Como es el caso de una en particular que yo destacaría.

La conferencia era sobre los comienzos de la Navidad y el porqué de que la Iglesia escogiese esa fecha para la misma. Ya que estaba según él, relacionada con el calendario solar. Nos decía que en el adviento, las cuatro semanas previas al Nacimiento. Estaban relacionados con el solsticio de invierno, donde los días empiezan a largarse un poquito cada día.

Otro dato y quizás el más relevante, ya que no puedo relatar la conferencia entera hubiese sido, (el verdadero pelotazo del momento) al referirse en la misma, al inicio del “carnaval”. ¿Se pueden imaginar, quienes fueron los creadores del mismo y su porqué?

Fue la misma Iglesia Católica Apostólica y Romana. Impensable hoy día ¿verdad?, quien lo diría. Pues bien, fue creada precisamente, para que los monjes y monjas de los conventos, saliesen de los mismos para su desfogue, (por decirlo de algún modo) y en esos pocos días darles al desenfreno de todo tipo. Incluidos la mofa, unos de otros, aprovechando como el caso de hoy día, atacar a sus superiores o autoridades, sin el más mínimo respeto entre unos y otros.

Y ahora sí, no quiero terminar sin alabar una vez más a nuestro “profe” de Nuevas Tecnologías y promotor en Bormujos de éste gran proyecto, el Aula Abierta. José Juan.

Permítanme un poco el peloteo, porque se lo merece y  no es en vano precisamente. Ya que la puesta en marcha y los dos años primeros del tal proyecto. Le ha costado “sudor y sangre” y perdonen la metáfora. El mantenerlo a flote, teniendo todo tipo de inconvenientes y casi ninguna ayuda. No valorándosele en ningún momento su trabajo altruista en todos los sentidos.  Pero lo que si te llevas de parte de todos nosotros es nuestro gran afecto y agradecimiento por habernos hecho partícipes de tan gran logro. El haber sido por primera vez en nuestra vida, alumnos de la Universidad.

Como lo cortés no quita lo valiente, como diría mi amigo José de 1º curso, en reiteradas ocasiones. Quiero también aprovechar para agradecer al Ayuntamiento actual de Bormujos, y por ende a su Concejala de Educación, Celina y su coordinadora Loles, el interés y, el apoyo que nos han prestado en éste último curso.

Ojalá sea, que aunque tarde, pero sirva y, que este programa siga adelante y toda la actividad que el mismo conlleva, no caiga en “saco roto”.

Volviendo una vez más a utilizar los refranes, que de eso, los aquí presentes, sabemos un rato.

También aprovecho la ocasión para felicitar al Ayuntamiento de mi pueblo y por ende a su Alcaldesa y el concejal de parques y jardines Javier.  Del gran acierto que han tenido al incorporar de nuevo, al lugar de donde nunca debieron de faltar. Nuestro emblema más simbólico, que por estar, está, hasta en nuestro escudo. El Olivo.

Mi felicitación es por incorporarlo precisamente en una de las vías más importante del pueblo, como es la calle Pablo Coso en su prolongación con la carretera de Bollullos de la Mitación.  Con esto han conseguido no solo que los niños, no tengan que hacer como una pequeña excursión para verlos, sino también que a los mayores, que ahora, que casi por obligación, tenemos que andar, nos alegre la vista. Así que sigan ustedes poniendo olivos por todo el pueblo, que es mejor que la gente, proteste por muchos, que por pocos.

¡Ah!, y por las aceitunas no se preocupen, no les faltarán voluntarios para cogerlas.

Y para terminar darle las gracias a nivel personal a Javier, al haber “matado de un tiro, dos pájaros”, al traer junto con los olivos, esas magníficas piedras de mina, que les tengo un  grato recuerdo, por el hecho de ser del entorno de donde nacieron mis padres y hermanos. La cuenca minera.



Sevilla a 4 de Junio de 2012
  
Francisco Ortega Pérez de León   

Alumno de Tercer Curso del Aula Abierta de la UPO


miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Pública o Privada?


¿Público o privado?

Cuando un amigo me comentó, si yo podía escribir algo sobre la escuela privada o pública. Escribir, de lo que en sí, se dice de escribir, yo no tengo ni idea, pero hablar de mi experiencia personal con respecto a la misma, algo sé. Será por eso que siempre se dice sobre los viejos; un refrán muy antiguo: Sabe más el sabio por viejo, que por sabio.

Mi experiencia se basa en relatarles, a los que aún puedan mantener la memoria (histórica o no) medianamente bien y tengan casi mi misma edad, lo que en aquellos tiempos se entendía por Colegio público o Colegio privado.

Colegio público, era el que había. No existía otro. Sin embargo, una cosa que en aquellos tiempos no le dábamos importancia, era en el orden en el que se impartían las mencionadas clases y, no solo en la privada, sino también en la pública. Consistía en favorecer más a los aventajados, que al resto de la clase. Hoy con el paso del tiempo, las formas en ese sentido, han cambiado, por lo menos en la Enseñanza pública.

En lo referente al privado, solo se podía optar, (como en mi caso) a unas clases particulares, que nos daba un magnífico profesor llamado, Don Fernando. Dichas clases las impartía en su misma casa y, de las cuales aún recuerdo unas magníficas experiencias. Las matemáticas. Su fuerte eran los problemas y lo bien que los tenía organizados, según fuese el nivel de cada alumno.

Mi comentario a esta forma mía de ver las dos partes de un todo, como se diría en alguna u otra clase, que por el hecho de la memoria, no me acuerdo cual… es porque cuando yo tuve a mis hijos, hace 34 años, opté por llevarlos a la Escuela pública, aún pudiendo costearles la privada. Fue por eso precisamente, por afianzar mi opinión sobre la misma. Hoy día, la mayor es Profesora de Educación Infantil y el menor, Biólogo y Osteópata.

En la Escuela Pública de ahora y con este dato quiero referirme a la Escuela Pública que empezó tras la dictadura, fue donde empezaron de verdad los cambios con respecto a la prioridad en los alumnos menos capacitados intelectualmente. El cambio fue radical, antes se primaba a los mejores y en la otra parte del todo, referido anteriormente, se estimula y se anima más si cabe, al menos capacitado.

Toda esta parafernalia mía particular no es otra, que el llevarles de algún modo,(como alguna vez se dice en el argot futbolero) a mi terreno.

En mi época de estudiante, me cogía de lleno una de esas partes (la mejor) yo siempre estaba en los primeros puestos de la clase, que hasta en eso, hubo cambio. Hoy día, los niños están “arrebujaos”, como dirían en mi pueblo. Los que saben más con los que saben menos.

Tengo el conocimiento suficiente para poder decir, que en la Escuela privada, de hoy (ojalá no sean todas) aún conservan el Antiguo Régimen. Según me comento un sobrino el otro día, al hablarle yo sobre este tema. Dice que su hija, se tuvo que quitar del Colegio Privado, (Religioso, sito en San Juan de Aznalfarache, por más señas) en el que estaba, precisamente, por eso, por el poco estímulo que la niña recibía. Dicha niña, que con el cambio a un Instituto Público, mejoró considerablemente y hoy día, tiene ganas de seguir estudiando, lo que antes no tenía, al considerase inferior al resto de compañeros.

Pues bien, en mi caso, al ser uno de los “privilegiados” y estar en el último curso, allá por la década de los sesenta, llegó al Colegio la noticia, que por parte del Gobierno, había la posibilidad de estudiar una carrera, costeada por el mismo, siempre que se cumpliesen unos requisitos. Teníamos que ser los primeros de la clase, para poder tener el derecho de examinarnos en Sevilla. El lugar del examen era en uno de aquellos Pabellones situados en la Avenida de la Palmera y que fueron construidos para la Exposición Universal del año 1929.

Al examen tuvimos el privilegio de asistir varios niños y una niña. En principio, creíamos que éramos cuatro, contando a la niña. Sin embargo, al llegar al “lugar de los hechos”, (como se dría antiguamente, en el periódico El Caso, que por aquel entonces existía) nos encontramos que el número de aspirantes había aumentado, ya no éramos cuatro, éramos cinco.

En aquel momento con la ilusión que llevábamos y los nervios a flor de piel, no nos percatamos de la importancia que podría traer, la incorporación de un compañero más al examen.

Dicha importancia se la dimos, cuando tras más de una semana esperando el resultado, para saber quién de nosotros tenía la suerte de poder estudiar (en mi caso, medicina),con la Beca. Nos echaron el “jarrón del agua fría”, que hasta en verano cae mal. La Beca, según el Gobierno, le había tocado, al niño que habían incorporado en el último momento. ¿Se imaginan como nos sentimos, después de todo un año de esfuerzo e ilusiones frustradas?. ¿Y para que sirvió?. Por suerte o por desgracia para este niño, (que dicho sea de paso, no tenía, ni tuvo culpa ninguna),no le sirvió  para nada, solo le duró la epopeya, dos o tres meses. El pobre no supo, o no pudo, o no le gustaban los estudios. El caso es, que la Beca se perdió y, de que los cuatro que en origen fuimos al “dichoso examen”, sólo pudo estudiar, la niña y porque su padre se lo costeó.

Con el paso del tiempo he llegado a la conclusión, de que quizás, lo de la supuesta Beca, fue un engaño, no solo para nosotros, sino inclusive para este niño y su padre, por el cual se la otorgaron. A sabiendas de que no llegaría a ningún fin. Pienso que al final de todo, fuimos engañados todos.

Quiero destacar que afortunadamente, los cambios efectuados en su día sobre la Enseñanza Pública. Nos da el derecho a los mayores (como yo), a una segunda oportunidad, no sólo ya con los casi 30 años de Colegio de Adultos, sino también la opción, de poder estudiar en el Programa de Mayores de 55 años, a través de la UPO, Universidad Pablo de Olavide, llamado Aula Abierta, a la cual tengo la suerte de pertenecer. Y que éste año terminamos los tres años. Pudiendo hacer si quisiera un posgrado de otros tres años más.

Nota.- Este escrito fue leido en el Acto, que ayer tuvo lugar en las SETAS de Sevilla, "Enamorados de la Pública",con motivo de realzar la enseñanza pública, a través del Movimiento, 15M.

sábado, 4 de febrero de 2012

¿Quién puede reformar legítimamente una Constitución democrática?

Si se lo preguntáramos a los revolucionarios liberales que a finales del siglo XVIII utilizaron el concepto de Constitución democrática para poner punto y final al absolutismo monárquico y sentar las bases del fin del Antiguo Régimen, no habría duda: la Constitución puede ser reformada democráticamente sólo por el pueblo. Pero en nuestros días, a la vista está, la cosa no parece estar tan clara.
En efecto, el constitucionalismo democrático surge históricamente en el revolucionario intento de hacer posible lo que parecía imposible: limitar el poder público, organizándolo, y legitimarlo democráticamente. Límite al poder (constitucionalismo) y democracia habían sido, hasta el momento, dos conceptos antitéticos fundamentados en que, por un lado, el papel legitimador de la democracia no admite en su sustancia límites; estos límites, en caso de existir, serían impuestos por terceros, por lo cual se negaría la mayor (la decisión democrática). Pero, por otro lado, paralelamente a la consolidación del Estado moderno había aparecido una corriente de pensamiento, que sería denominada constitucionalista, que planteaba la necesidad de establecer límites al poder político para garantizar los derechos de los ciudadanos.

¿Cómo resolver esta supuesta contradicción entre poder absoluto -democrático- y poder limitado -constitucional-?

Los revolucionarios liberales, reconociendo por un lado la necesidad de usar el argumento democrático como mecanismo de cambio de la legitimidad precedente y, al mismo tiempo, entendiendo la importancia de un poder habitualmente limitado, crearon el paradigma de legitimidad del poder limitado del gobierno fundamentada en el poder absoluto del pueblo.
Al poder sin límites y en su naturaleza puramente democrático lo llamaron poder constituyente, y se estableció que sólo correspondía a ese sujeto colectivo integrado denominado pueblo; al poder limitado e indirectamente democrático -por cuanto está legitimado por el anterior-le pusieron el nombre de poder constituido, un poder plenamente a expensas del poder constituyente, que lo legitima. A la norma legitimada por el poder constituyente y organizadora (y, por lo tanto, limitadora) del poder constituido se le llamó Constitución. El constitucionalismo democrático no implica otra cosa que la existencia de un poder constituido y, por lo tanto, una Constitución, fruto del poder constituyente; esto es, un gobierno legitimado democráticamente por el pueblo soberano.
Esta argumentación, que podría desarrollarse en los primeros quince minutos de cualquier curso de Derecho Constitucional, incluido los que debió impartir el presidente Rodríguez Zapatero durante su época académica, lamentablemente ha caído -parafraseando a Kipling- en manos retorcidas para ser convertida en una trampa para necios.
Resulta que la Constitución de 1978 ya no es sólo el fruto del poder constituyente; es ya, sobre todo, la voluntad del poder constituido.
Parece que el pueblo tiene poco o nada que decir respecto la norma que legitima todo el poder político organizado; lean si no el Título X de la Constitución española y entiendan lo que no puede entenderse de ninguna otra manera: que el pueblo, que debía ser la fuente de legitimidad de la Constitución, no puede iniciar un procedimiento de reforma, ni decidir sobre la mayor parte de las modificaciones; de hecho, ni siquiera -argüirán los legalistas- puede cambiarla si no es con la previa aprobación de amplias mayorías en el parlamento.
La Constitución ya no es revolucionaria; ahora es simplemente una norma superior que representa la voluntad de las mayorías parlamentarias.
No crean que es una cualidad exclusiva de la Constitución de 1978; la mayor parte de las constituciones europeas mantienen ese concepto, aparecido durante el liberalismo conservador decimonónico, de poder de reforma o poder constituyente constituido -toda una contradicción en los términos-. Este supuesto poder se basa en una hipotética delegación al parlamento, por parte del pueblo soberano, de su capacidad para reformar la Constitución; un imposible teórico que, por desgracia, ha sido común en la práctica. De esa forma, son las mayorías parlamentarias, sin participación directa del pueblo, las que toman decisiones sobre la norma que debía ser fruto de la soberanía popular.
Fin del constitucionalismo democrático, victoria de la democracia limitada. De hecho, a las reformas constitucionales les gusta las vacaciones y el mes de agosto; vean si no cuándo se produjo la anterior y, hasta el momento, única modificación de la Constitución española, en 1992.
Pero el poder constituyente constituido, aunque cumple su papel en el campo de la legalidad, no lo hace en el de la legitimidad. Cualquier modificación de la Constitución por parte de un órgano que no es el poder constituyente, aunque sea legal -también autoritarismos y fascismos se han fundamentado en la legalidad- no es otra cosa que la apropiación de la soberanía popular por un órgano ajeno al pueblo; es decir, el fin del constitucionalismo democrático. El inicio de otra cosa, diferente, pero que niega en esencia que la Constitución es la voluntad del pueblo. Es decir, niega las bases de nuestras democracias constitucionales.

¿Quién puede, pues, legítimamente reformar una Constitución democrática?

Si la Constitución no es otra cosa que la voluntad del poder constituyente, la respuesta a esta pregunta, desde el constitucionalismo democrático, no puede ser otra: sólo el pueblo puede modificar legítimamente su Constitución. Lo contrario es negar la naturaleza de la legitimidad del sistema democrático en el que creemos vivir. Si la Constitución queda en manos de otras personas -gobiernos, mayorías en los parlamentos, reyes.-podremos hablar de otra legitimidad del poder político, de democracias más o menos limitadas, de decisiones mayor o menormente acordadas. pero nunca de constitucionalismo democrático.
El problema del constitucionalismo democrático, como de cualquier otra herramienta de emancipación, es que precisa de un grado alto de madurez y voluntad de las sociedades que lo activan. No en vano el poder constituyente es ilimitado y absoluto. Ese grado de madurez, desde luego, no es el que parece haber en la mayor parte de Europa en estos lúgubres momentos, cuando la coyuntura nos impide ver más allá de nuestras narices. Todos tendremos que preguntarnos en qué hemos fallado para que los principales partidos políticos se atrevan a negociar un texto constitucional, cualquiera que sea su contenido, sin la más mínima referencia al referéndum; de igual manera que todos tendremos que preguntarnos por qué el 15M no se ha dado cuenta de que cualquier cambio democrático profundo debe pasar por la activación del poder constituyente democrático, por una nueva Constitución elaborada por una asamblea constituyente. Porque, ya que hablamos de reforma de la Constitución, «Democracia real ya» no debería ser otra cosa, en estos momentos, que «Asamblea Constituyente ya».


Rubén Martinez Dalmau
Profesor titular de Derecho Constitucional
Universidad de Valencia